13 de febrero de 2016

El cine fantasma (by Nino): VII.- Carol

Carol. By Nino
"La guinda del pastel"
@CinecomioWall

Carol
Poster de la película
Ella, es un nuevo caso de corazón confuso desde las páginas de una novela desarrollada en los años cincuenta en Nueva York. Uno, como espectador, no sé puede desprender de su atmósfera envolvente de belleza y lujo, que nos sustrae de la realidad como si formáramos parte de los sueños de sus protagonistas. Sin embargo, bajo ese aspecto indefinido, subyace su personalidad diferente, algo bucólica y ´apastelada` que puede atraer o arrastrar a un sueño profundo.

Patricia Highsmith es la personal protagonista de "Carol" o "El Precio de la Sal", (también creadora de Ripley con la que esta guarda algún parentesco lejano), cuando la escritora describe un encuentro casual y breve, ya establece signos para una nueva novela romántica. En este caso, dos mujeres pertenecientes a mundos diferentes, buscando una felicidad esquiva en esa década de aprendizaje, en un Nueva York aún no preparado para abrir todas las puertas a la modernidad.



El flechazo es una hora indeterminada de cualquier día, Carol intuye a lo lejos a Therese Belivet (o es al revés)... El caso es que algo comienza a moverse en su interior, renacer o algo que creía acabado tal que una película decididamente apasionada. Pero, la escritora se extiende más que excita, y esto sería fatal para la fluidez de la historia contada en una película. Así que hay que tomar una serie de decisiones estilísticas y sustituir más las palabras por los gestos. Así, el filme Carol redefine las coordenadas de una posición social con las emociones, o perecer en silencio, como un mecanismo de reloj que retrocediera al tiempo de la explosión interna, o una pérdida dramática. Tal que un juguete en fechas próximas a la Navidad.

Romanticismo lo llamaban, ahora confundido con un cotilleo que se ventila en la visible e insustancial frustración. Sin o con autocensura, la actualidad devuelve lectores ensimismados con las letras u oyentes, a la estupidez de telespectadores sin valores. Desde mediados del siglo pasado, algunas relaciones amorosas han ido cambiando (creo sinceramente que siempre para mejor), ya que en el pasado, según los ciudadanos se adentraban en aquellas novelas de amor, lecturas pasionales y seriales radiofónicos por episodios, se entregaban a la visión femenina, casi siempre más atractiva, ventana abierta a las cocinas de nuestras abuelas, o mujeres que perdieron la fe en sus cuartos de baño y dormitorios. Si bien, el filme "Carol" sería lo contrario estéticamente hablando, a nuestros humildes hogares.

Entonces a ritmo constante se emiten y salen a la luz, algunas historias y asuntos prohibidos de aquella sociedad represiva por desconocimiento (ha dado para escribir mi propia narración inédita); es el famoso "que dirán los demás", con exaltación de tabúes que condenaban silenciosamente al ostracismo a l@s , amig@s o amantes de otras épocas, protagonistas de historias escondidas como Carol.

fotograma de Carol
"Carol" es una de los films norteamericanos más interesantes del pasado año

Una parte de esa tragedia personal, parapetada bajo un tono original y literario excesivamente rosa, se halla en la película dirigida por Todd Haynes (habituado a cierta ambigüedad sexual en "I´m not Here" o más claramente "Lejos del Cielo"), retratando con deleite visual, tensión y pasión entre dos mujeres de mentalidades semejantes, pero con personalidades tan diferentes como desconocidas. Sobreexceso de celo sin profundizar, al recorrer el repiqueteo de sus tacones furtivos por las calles de un New York de sombras y luces, difuminado como un cuadro de época en sanguina.

La belleza nada comedida, provoca nuestro embeleso estético en la fotografía de Edward Lachman y batuta musical de Carter Burwell, ambos serán nombrados en próxima ceremonia de Hollywood. Mientras, el guion adaptado plasma una realidad femenina bajo el prisma crítico de aquella sociedad, que retrocedía ante la posible homosexualidad de alguno de sus vecinos ilustres, o no tanto. Aunque no tengo el gusto de su literatura, Highsmith observa la oposición de una opinión pública entrometida en la intimidad, que debiera ser respetada y punto.

Patricia Highsmith
La escritora Patricia Highsmith
En cambio descarta, en general, la postura familiar o social de la fémina más frágil o joven, y la película se diluye en la beldad de una relación insuficiente. Basada en la atracción física e intelectual (poco abundante) se centra en esa etapa de enamoramiento ciego y el reconocimiento de un gusto sexual determinado. Vamos, como la vida misma o el cine reflejan, o desde los primeros pasos humanos sobre la Tierra.

Respecto a interpretaciones y nominaciones a los Oscar, la transparencia epidérmica y sentimental de Cate Blanchett (aquí algo engolada) tendrá que lidiar con la joven Lawrence, Ronan o Brie Larson en filmes curiosamente producidos en Irlanda y una Charlotte Rampling evocando los 45 años; mientras que Rooney Mara ("Her", "Pan") con gestos de Audrey pero sin su cómica elegancia, lo tendrá difícil ante Alicia Vikander, Kate Winslet, Rachel McAdams o el trabajo ´total` de Jennifer Jason Leigh en "Los Odiosos Ocho".

Lógicamente, en el sentimiento de esos primeros escarceos o contactos visuales con el otro u otra, ambas establecen un recital de miradas engoladas, tan universal como la pasión inicial. Aunque para llegar a conocer los gustos personales de ese otr@ como nuestros, el conocimiento a fondo sería más necesario. Así, "Carol" se fundamenta en las miradas y pasa a hurtadillas por las mentes, para adentrarse en un atractivo social o mundo de apariencias. En este caso, una pareja que funciona de cara al exterior de forma semejante al resto, generalidad o factor común a los enamorados.

Alguien puede pensar que su guion trata esencialmente sobre el amor, en cambio, personalmente, abro una espita de incredulidad con tales afinidades o gusto por lo exclusivo de la narradora, pues el estallido apasionado (con un montaje con el freno de mano echado) me reafirma en que "Carol", ahonda principalmente en el tema de la falsedad en nuestras vidas. La fantasía idealizada del amor, frente a rechazos o situaciones improbables de época (en definitiva habladurías sobre la intimidad que no me interesan, allá cada quién). Por tanto, la tensión melodramática depende de la visión única de cada espectador. Cada cual con su lucha.

Cate Blanchett Carol
Cate Blanchett, siempre radiante.
Aunque aceptando de antemano que, nunca debiera existir esa agresión gratuita o revancha pasional, como refleja bien la película y la actualidad. Pues, la realidad depara una existencia basada en el engaño a parejas (e hijos, o no es cierto que si se tratara de un engaño heterosexual sería un filme más), y una cierta exaltación al otro como adoración al ser superior. Desear bajo el auspicio de una apariencia fracasada por diversos motivos, el mantenimiento de una estructura social y económica, algo fantasmal como pinceladas en gama de pasteles.

En definitiva, la falsedad impregna las relaciones desde su comienzo (¿o era su final?), conduciendo al individuo a la negación de su propia identidad o atracción sexual por miedo o vergüenza. Y por supuesto, acaba por disentir o descreer de aquella abstracción denominada amor, cuando queríamos decir ´sexo`. El aspecto más estimulante (además de actuaciones guiadas a la moderación frente a la reciente "Vida de Adèle"), se halla la decisión de enfrentarse a fantasmas del pasado, mediante la consecución de un viaje ilusionado, camino hacia su propia liberación. Romper esas cadenas que amarran a la nada absoluta, con libertad será la única forma de combatir a la mentira o esos tabúes al amor femenino.

Siempre, subyaciendo un velo de venganza que aparece tras exigencias apasionadas más veraces o celos de un amor no correspondido.

Trailer de "Carol"

Concluyendo, el odio rompe toda posibilidad de futuro. Esconde una maquinaría legal y logística, que trata de infundir el mayor daño posible en el otro, dolor desviado a los más débiles de una relación. Esa lucha judicial va encaminada a cortar las alas de cualquier ´pájar@` que sienta esa llamada libertaria, lésbica, libertina... en su interior.

Por fortuna, las cosas del querer empalagoso y sin discusión, aburren. Esos silencios amargos con un caro vino en las manos (belleza no lo es todo) son un pretérito demasiado perfecto. Pasando del apasionamiento exaltado, sin chismes personales, pienso que Carol es libre, de ir dónde y con quién quiera. De tomar el tren que desee.