13 de marzo de 2016

El cine fantasma (by Nino): XII.- Sufragistas

Sufragistas
"El sufragio universal... un caballo desbocado en las calles de Londres" (por Nino)
@CinecomioWall

Sufragistas
El London East siempre fue un escaparate de la pobreza en siglos anteriores y un rancio exhibicionismo de la disgregada Europa, que comenzaba a enderezar sus rumbos torcidos en la antigüedad, como espejo de una sociedad cambiante y evolucionada. Un número importante de personas empezaba a cuestionar ciertos aspectos de la justicia y los anticuados e inmovilistas políticos. Nos suena... ¿verdad?

En dicha sociedad se cubrían a duras penas con necesidades básicas de una población creciente y adocenada en guetos, en descomposición de humildes familias e individuos castigados por hambre, crisis laboral o la ceguera del poder en sus púlpitos elevados. Rescoldos de una decadencia moral del pasado y sus pilas de mentiras abrasando la conciencia de sus huesos macerados y pobres.

Aquellas familias necesitadas trabajaron por un mísero jornal y presiones injustificables entre seres humanos, que las alejaban de los puestos representativos o derechos esenciales y trabajo para mantenerse a diario; otros como la educación o la sanidad, incluso eran cuestionados para los trabajadores y trabajadoras, por aquellas leyes que negaban el derecho a la igualdad de clases y géneros. Esta lucha de miles de años y sufrimiento familiar, se empezó a dirimir en las calles y cuestionar en los reticentes tribunales, para que ciudadanas europeas fueran tratadas como iguales respecto a hombres o criminales, con permisión de las autoridades.



Levantamientos justos, en busca de la defensa igualitaria y un futuro común que pudiera ser admitido por ambos lados, en libertad, asimismo con el voto olvidado (sino negado) para elegir a sus representantes en el gobierno. A partir del año 1910, las Sufragistas se envolvieron en el valor y la autoridad moral, para convertir Londres en una ciudad precursora de modernidad y justicia, con su movimiento pacífico en principio, las mujeres inglesas decidirían hacerse oír bien fuerte en la cara masculina del poder, por las malas o de forma clandestina. Buscando la repercusión mediática acorde a la necesidad heroica contra nuestra adormecida sociedad.

Sufragistas a comienzos del Siglo XX
Sufragistas a comienzos del Siglo XX
La película "Sufragistas", de la directora Sarah Gravron, nos revuelve en el asiento con la comodidad
actual, ya que la historia del movimiento femenino que proclamaba una ruptura con la esclavitud y la desigualdad en la pareja, está brillantemente retratada y protagonizada con vergüenza ante el género masculino por sus valientes protagonistas reales. Menos conocidas, Violet Miller (la actriz Anne-Marie Duff), Alice Haugton (Romola Garai) o la principal de la película y magnífica en su rol, Carey Mulligan como la joven madre Maud Watts. Mientras la presencia de los primeros nombres históricos recaen en Helena Bonham Carter en un papel con reminiscencias teatrales (sin canto) de su Mrs. Lovett en Sweeney Todd, la aparición en las alturas de Meryl Streep como la líder activista Emmelline Pankhurst o la fundamental decisión de Mrs. Emily Wilding Davison, que cambiaría con su acción la perspectiva del rey Jorge V. Y de la sociedad en su ciega montura aquel significativo y dramático 4 de junio de 1913.

Después de siglos de infortunado desprecio por la paridad y estancamiento de sus valores erróneos, su unión en femenino supondría el triunfo de lo justo sobre las actividades de alimañas que se aprovechaban de su fuerza o posición machista, demostrado el valor en el alzamiento de su voz magullada bajo el sudor y lágrimas. Es decir, la victoria de unas trabajadoras que no tenían más derecho por entonces, que su propio silencio.

Meryl Streep en un cartel promocional de la película
Meryl Streep en un cartel promocional de la película
La vida de alguna de ellas, se muestra crudamente en la película con un guion perfecto de Abi Morgan (como aquel de la increíble "Shame", "The Hours" o "La Dama de Hierro"), es una fotografía en blanco y negro, inculcado por el grisáceo de fábricas y casas desvencijadas, la frialdad de una respuesta adecuada por sus hombres, y una guerra silente que sería ganada por las chicas. Mucho antes de que se sucediera el resultado final, porque el derecho constitucional nos haría a todos iguales ante la ley.

La quejas y otras acciones de presión en las calles adoquinadas está bien reflejada por la movilidad de una incipiente fotografía para el consumo, y la incomodidad de una parte del género masculino para bajar sus pantalones a la cruda realidad. Aquello derivaría en una represalía desnuda sobre cuerpos frustrados por la economía y otros abusos fomentados o escondidos por verdaderos criminales.
Ya no volverían sus atrocidades a ser silenciadas por el miedo, o dejar sin castigo por una justicia determinada o sesgada. Considero que la misión de esta heroinas (al mismo nivel que los grandes mitos clásicos) aún no está completada del todo, pues la sociedad tendría que avanzar más, hasta que la última palabra tenga su propio derecho a ser escuchada y el eco venza a los enemigos de la igualdad en el mundo.

La directora Sarah Gavron llama a filas a su escuadra de luchadoras con esos rostros efectivos, como las manos "cockneys" del East End británico que con su sacrificado esfuerzo fueron motores textiles para la economía y el crecimiento familiar. Un embrión artístico de mujeres o actrices echadas para delante, valientes que defienden su posición en el mundo del cine dirigido por el hombre, también. Con su visión necesaria y comprometida en favor de aquellas que no tienen derechos hoy, o en favor de su identidad femenina como motor de cine y altavoz especializado para combatir el olvido.

Aquellos días de inicios del siglo XX, el rey y el mundo, se bajaron de la cabalgadura de golpe
tremendo. Del gusto amoldado a la comodidad de sus partes nobles, cuando la fuerza arrolladora de las Sufragistas, golpeó sus testículos con la evidencia. Entonces, aquella heroína sin nombre, sobrevoló mentes cerradas en los círculos sociales de los diarios y las leyes exclusivas se abrieron a la mediocre superioridad moral de antaño. Aunque, en nuestra era aún quedan demasiados espacios en el mundo, en que las mujeres deberían ser ayudadas y los numerosos ´-ismos` agresivos, combatidos.

El filme "Sufragistas", rodado en el centro de la City y los condados de Kent, Bershire y Hertfordshire, sería como una sincera castración y merecida de la sociedad construida en años de oscurantismo y negación de derechos a las madres, respecto con sus hijos.
Una potente y necesaria película, sobre aquellas madres queridas, que vieron desaparecer su vida y no se doblegaron al suplicio, con su nula protección jurídica ante decisiones desacreditadas e injustificadas de algunos de esos padres de la época, para la consecución de una partición justa en sus derechos, como la crianza compartida de sus pequeños... y finalmente, el alzamiento decidido de sus callados y golpeados sueños.