27 de marzo de 2016

El cine fantasma (by Nino): XIV.- Orgullo y Prejuicio y Zombis vs. Green Inferno

Orgullo y Prejuicio y Zombis vs. Green Inferno
"Una sesión doble... para temblar o algo más" (by Nino)
@CinecomioWall

Orgullo prejuicio y zombies
Orgullo prejuicio y zombies
Cierto, siento algo de añoranza a esas viejas sesiones dobles que reclutaban a sus huestes cinéfilas, a ingentes cantidades de jóvenes ansiosos por ver dos películas en sesión continua. Días con los amigos que resultaban una festividad del cine.

Cuando la luz de la cabina proyectaba sobre la pantalla, aquellas historias plagadas de intenciones y altas dosis de creatividad, la vida cambiaba en el interior de la sala para todos nosotros, al menos durante esas cuatro o cinco horas.

Esta Semana Santa está siendo bastante insufrible, en cuanto a lo destacado como noticia. Tan horrorosa como difusa en contenidos, y he decidido matar dos pájaros de un sablazo y dedicar mi comentario de "El Cine Fantasma" a aquellas pelis que veíamos en doble sesión... como aquella canción de "The Rocky Horror Pictur Show", donde el mayordomo Riff Raff y su creador Richard O'Brien reflejaban con la locura y la estética, el verdadero espíritu del género scifi basado en los monstruos y escenarios de la RKO, terror con producciones de bajo presupuesto e infinita imaginación.

Para muestra, la aventura salvaje y musical de una pareja de recién casados que se adentraba en un espacio insólito. Una mansión repleta de personajes que singnificaban diversión y homenajeaban a la generaciones de fans del fantástico. Hasta hoy...

Principalmente, sus números musicales que siguen divirtiendo y haciendo seguidores como película de culto. Pero, alejándonos del Renacimiento en blanco y negro, o barroco terrorífico, me hallo ante dos títulos que no merecen entrar en aquel panteón de infiernos cinéfilos, ya que se desviven en crear un halo maldito a su alrededor, pero con mucho menos glamour y gracia que el conjunto de personajes enfermizos y descarados, encabezados por actores como Tim Curry, Susan Sarandon o el vertiginoso Meat Loaf. Consiguieron himnos que serían interpretados a coro por un escuadrón de espectadores enamorados de su horizonte argumental plano. Aunque endiabladamente, divertido. Bueno, ¡al tajo!... que diría un cirujano psicótico.

Sí, descarada y desgraciadamente, no pasarán a la historia de la cinematografía maldita. Es debido a unas historias pretenciosas, que entablan juicios confusos sobre el concepto artístico en una, y extremas exposiciones de vísceras de la otra, en una condena infernal que lleva al espectador por una selva de prejuicios fundados, entre el choque de civilizaciones o un estudio antropológico tan inhumano como discutible.

Primero, empezaré por la gansada de Orgullo y Prejuicios y Zombies, maquinada por Seath Grahame-Smith (escritor obcecado en mezclar ´frikadas` con personajes reales o literarios como Abraham Lincolm: Vampire Hunter) y co-escrita por un David O´Russell perdido en su infierno particular. El filme dirigido por un director Burr Steers, acostumbrado a comedias juveniles, e interpretada por un ejército de bellezas encorsetadas dispuestas a luchar con las páginas románticas de una zombificada Jane Austen.
Este experimento trata de convertir la época victoriana en una historia donde la diversión, acaba en un absurdo sinsentido, compuesto de palabras que no llevan a ninguna parte y despilfarro en imágenes digitales o acrobacias en algunas luchas intersticiales entre la sangre azul.

Existen en toda la superficial argumentación, algunos personajes que podrían haber funcionado en otro contexto más disparatado, con sus enfrentamientos sentimentales y esa teatralidad de aspavientos en la época con frases grandilocuentes. Pero, la realidad nos lleva a una tira cómica, de conversaciones profundas sobre el amor y  en un artificio de poses a cámara lenta, con el uso de armamento barroco y las inevitables artes marciales, aquí de estilo renacentista.
Mordiscos pasionales y chupetones de unos muertos vivientes que parecen sacados de Rocky Horror, aunque sin estilo ni gracia. Y muchos no vivientes, que vivos mostraban su predilección desmedida por la insignificancia neuronal o el arte, a cambio de un campo de batalla inútil. Este juego amoroso se maquilla con unos endebles efectos que mancillan el honor profesional.

Lo más grave del asunto, en plena Semana de Renacidos, son las terribles secuelas que amenazan con devorar la moral del espectador despistado en otra época. El porqué de esta cosa que crucifica al personal y juega con los bolsillos del adolescente efervescente... ¡no tengo ni la menor idea!
Vamos que, mejor abrir cualquiera de esas divagaciones genéricas y clases melodrámaticas de amor-reacción en sus libros .... que entregarse a la artificiosa realidad de este filme incomprensible y con muy poca gracia, a mi forma de ver. Prefiero la negación del monstruo de Frankenstein y el ritmo glam de Frank-N-Furter una y otra vez, hasta la muerte.

Si bien, no hay más que decir, el protagonista principal de este baile de despropósitos es una lucha de época, entre los actores Sam Riley (Control, Byzantium) y Jack Huston que ya interviniera en otra producción que mezcla monstruos clásicos con semejantes parodias (bastante vergonzantes) y será el próximo Judah Ben-Hur, ay señor llévanos pronto. El desgaste del género de terror y scifi, no tiene término.

En Orgullo + Prejuicio + Zombies, convergen también un seleccionado grupo de bellezas femeninas, como una Lily James con interesantes proyectos, Bella Heathcote (saltando de las "Sombras Tenebrosas" de Tim Burton a la nueva película dirigida por Nicolas Winding Refn titulada "The Neon Demon". Y tres hermanas jovencitas, Ellie Bamber, Millie Brady y Suky Waterhouse (proximamente en Churchill de Jonathan Teplitzky) que hacen buenos coros a sus mayores, como su inimitable padre en el filme Charles Dance (Victor Frankenstein y Cazafantasmas III) o Lena Headey compañera en Juego de Tronos.

Pues, esto es lo que hay (en primer término), mucha ironía y menos sentido del ridículo. O engrudo y perorata de zombies. Si Austen levantase la cabeza orgullosa, acabaría con los sesos como un sorbete de prejuicios, rompería las páginas de su inventiva civilizada, y teñiría su mansión con la sangre atrevida y profanadora de esos "rocky´s horror" de turno. Experimentos con casera...

The Green Inferno
The Green Inferno
Al otro extremo de la ficción, me topo con un filme visto hace tiempo, "Green Inferno". Se trata de la típica aventura de jóvenes estudiantes, disfrazada de activismo (con un guion para despedazar y quedarte sólo) que acaba como el rosario de la aurora selvática, cuando Eli Roth, director de la salvaje Hostel, decide que la orgía de glóbulos rojos saltarines y otras comidas de tarro variadas, no han sido suficiente en su radicalizado pasado y paladar sangriento.

Ahora, exhibe sin ningún tipo de prejuicio, esta macabra e insana obra con una mentalidad demasiado confusa, sobre un grupo salvaje anclado en la edad de hierro que prefiere la carne reivindicativa a un juicio de intenciones sobre protección natural.
Quizás, con "Holocausto Caníbal" y otras películas asilvestradas de zombies en la serie B desarrollaran su apetito voraz para quedarse con un personal dañado neuronalmente, son la recreación del horror más crudo (como si una matanza de Texas se hubiera desplazado más al Sur de la frontera que linda con Perú); por tanto, magnifica los rituales de ancianos enclaves que derivan al realismo salvaje y despiadado con el espectador, desde que Holocausto Caníbal inundase las pantallas y mentes del mundo, o de manera dramática, hiciera emerger el revuelto gástrico de su interior. Ay, por dos.

Si el primero de esta sesión doble (en horrores), profundizaba en el gasto innecesario para recrear el espíritu de antaño y llenarlo de carne ´pustulenta`, en Green Inferno se desatan los demonios del canibalismo, sus intenciones golpean la carne de los profesionales del caos, al dedicar su esfuerzo en efectos especiales y maquillaje sangriento más allá de lo masticable. Muchos de los aficionados, no serán capaces de digerir lo condimentado con ficción al otro lado de esta exhibición visceral.
Mientras su guion (a la par con su colaborador habitual Guillermo Amoedo), intenta discernir entre reclamaciones medioambientales y una extraña atracción por el castigo corporal. Aunque, se trate de un activismo falso o cierto desequilibrio psíquico, que el director embarca en una desforestación ideológica. Algo que pudiera afectar, sin más, a la integridad de unos actores de origen chileno implicados en el filme, comenzando por Lorenza Izzo (Knock knock) u otros jóvenes verdes en los subterfugios oscuros de esta actividad profesional. El desbarajuste argumental, estalla con la lucrativa e increíble propaganda comercial, frente a la defensa natural y demandas sobre la protección biológica de una región amazónica y salvaje. Amenazada desde Brasil a esta horrible pesadilla peruana de cine.

En definitiva, no aconsejo determinadas sesiones dobles, si tienes curiosidad, esta puede matar y reventar al gato. Vas a observar como vuelan los sesos por doquier, desmembraciones variadas, e historias que son tan desafortunadas como incomprensibles para un buen aficionado al cine de terror.
Una por chapucera e innecesaria, a pesar de estar producida por la misma Natalie Portman y rodada en los parajes verdes de la campiña ingles, y la otra por ser un revoltijo de ideas infectas que se vanaglorian en la violencia sin medida, como arma para satisfacer los bajos instintos de algunos. Cuando se rodó hace casi tres años y creo que, ahora, intenta aprovecharse del tirón y las buenas críticas de una magnífica cinta como "Bone Tomakawk".

Si no, de otra forma, dudo que hubieran llegado a estrenarse en nuestra cartelera, hoy tan vacía de sentido del Arte y contenido intelectual, entretenido.
¡Hale, a sufrir la Semana Santa!